Se trata de Jimmy Alexánder Aguirre Vallejo, quien hace parte del selecto grupo de proyectos que está nominado al Premio Newton, de la Real Academia de Ingeniería de Inglaterra. Participan México, Colombia, Brasil y Chile.  Por parte de Colombia, hay solo seis proyectos en los que se incluye la del neivano. Las otras cinco son todas de Antioquia.

Por: Caterin Manchola
Diario del Huila, especial

Cuando era niño hacía experimentos con cables, bombillo, luces y motores. Siempre se ha caracterizado como muy inquieto y ha tenido pasión por crear. De esta manera se define así mismo  Jimmy Alexánder Aguirre Vallejo.

El neivano de corazón, hace parte del selecto grupo de proyectos que está nominado al Premio Newton, de la Real Academia de Ingeniería de Inglaterra.

Cuenta que su madre ha sido clave en todo este proceso y que gracias a ese amor por la tecnología, pudo crecer y salir ileso de un contexto con bastantes problemáticas sociales.

“Crecí en Neiva en una zona bastante olvidada por el Estado, con un índice alto de inseguridad, violencia y consumo de sustancia alucinógenas; entonces mi mamá nos orientó a la innovación, investigación y desde muy pequeños jugamos con estas cosas. Eso nos logró alejar de ese ambiente”, expresó.

Gracias a ello, estudió ingeniería electrónica y durante su aprendizaje tuvo varios reconocimientos fruto de sus proyectos. Realizó una especialización en una universidad del exterior y actualmente está cursando otra. Ha participado en ferias de ingeniería, innovación y asegura tener cientos de inventos.

Pero de las cosas más curiosas que recuerda, es uno de sus inventos a los 10 años, que se robó la admiración de sus compañeros de clase y  la profesora.

“Cada ocho días debíamos llevar un invento. Una vez creé un juego de preguntas y respuestas, con puntillas clavadas en una tabla. Le puse una hoja de papel encima con preguntas, y las respuestas al otro lado las seleccionaba con un cable. Si era correcta, alumbraba un bombillo. Entonces era al final bastante peligroso porque era una tabla con 200 de clavos saliendo, pero también curioso porque uno aprendía. Tenía claro que si cerraba el circuito el bombillo alumbraba, y eso era lo más importante. Este funcionaba con 110 voltios, no con baterías, entonces varias veces tuve descargas de energía”, rememoró alegremente.

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